
PEQUEÑO ESTRACTO DEL DIARIO DE DALIN (el poco tiempo que su PJ estubo sereno)
Aparecí de un círculo de magia que me trago al realizar el conjuro de convocar monstruo. Fue impresionante, nunca me había pasado. Aparecí cerca de mis compañeros, por casualidad, Alastor tenía una M tatuada en su cara, lo cual me pareció bastante raro pero no pregunte nada. El cabrón de Regis desapareció diciendo que tenía cosas que hacer. Los demás me dijeron que teníamos pasajes para un barco, pero me parece que se les olvido decirme que el precio del pasaje era la tortura.
Nos ordenaron subir a bordo, y nos fijamos que los marineros estaban descargando cosas de un barco para pasarlas al suyo. Esas cosas tenían runas para guardar su contenido, pero parecía que a los marineros no les importaba demasiado.
Una vez en el barco se llevaron a Ectelion mientras nos obligaban a trabajar, me queje pero me dijeron que si no me callaba me llevarían con él, así que me callé y seguí limpiando el barco. A medianoche nos levantaron y nos obligaron a desnudarnos y luego nos vendaron los ojos. No veíamos nada y estábamos impotentes, sin poder hacer nada, así que nos llevaron al borde de una tabla y empezaron a cantar: “o o o al agua con él”. Nos hicieron cantar, y cuando creía que íbamos a morirnos ahogados caímos en un pozo de alquitrán. Después nos echaron a una zona llena de plumas y los marineros empezaron a decir que querían jugar a la piñata con nosotros, pero gracias a Lunitari que apareció El capitán Crag y lo impidió, así que nos pusieron a limpiar el barco otra vez. Aprovechando nos limpiamos todos menos el ogro, que no se si olía mejor con alquitrán o sin él. Nos hicimos unas heridas bastante malas al intentar limpiarnos el alquitrán.
De repente oímos un zumbido en el aire, y se hizo un enorme boquete en el barco. Aparecieron 12 barcos, eran los barcos de Morgan! Pensé que él nos sacaría del barco, (y quizás nos daría un poco de alcohol para ahogar las penas). Lanzaron otra oleada pero esta vez fallo. Me asuste pensando en que también nos podían matar antes de salvarnos, pero entonces vi bien el barco. Todos los marineros de Morgan estaban muertos y colgados por el mástil mayor y en la cangreja. Así que algún otro nos atacaba, y seguro que no nos ayudaría demasiado, así que nosotros también nos preparamos para la pelea. La siguiente oleada iba directa hacia nosotros, pero todos conseguimos esquivarla menos Odoro, que recibió un duro golpe. Entonces empezaron a aparecer hordas de Sligs y otros seres extraños, con alfanjes en la boca. El capitán nos ordeno marcharnos a los botes salvavidas. En el camino nos encontramos con unos cuantos Sligs, así que decidí invocar un oso negro, pero en ese momento un Slig me golpeo y perdí el conjuro. Cuando otro Slig iba a pegarme apareció Crag matando a dos Sligs y dejando a otro malherido. Entonces Ectelion lo remato y golpeo a otro, mientras que yo perdía otro conjuro por culpa de otro Slig ( # tengo que mejorar mi concentración en combate # ). Alastor tiro a un Slig e intento rematarlo pero no lo consiguió. Pero Crag en el siguiente ataque mato a todos los Sligs que quedaban, y luego nos dijo: “Daros vida que están intentando convocar un craquel). Intentamos trepar por el barco pero no fuimos capaces, así que fuimos por otro camino. Odoro se cayó por un agujero que había en el suelo. Le ayudamos a subir con una cuerda y luego pasamos por un estrecho. Nos encontramos con un paso ardiendo y decidimos rodearlo, pero nos encontramos con un montón de bichos, así que decidimos volver y saltar por el fuego. Al saltar por el fuego se me quemo un hechizo del libro. Menos mal que también lo tenía en un pergamino y podría volver a escribirlo. Odoro como todavía tenía el alquitrán encima se hizo unas quemaduras bastante feas. Al otro lado de las llamas estaba el bote salvavidas, que tenía un cofre con algo que era un “regalo” para nosotros, según nos dijo Crag.
Nos tiramos con el bote a la espesa niebla que estaba en el mar, y fuimos dejando de escuchar los sonidos de la batalla. Cuando estuvimos fuera de peligro abrimos el cofre y nos quedamos estupefactos. Me quede con un libro de Magia que tenia 9 conjuros de nivel 1, 3 de nivel 2, 4 de nivel 3 y 2 de nivel 4. Yo estaba excitadísimo, desde hacía tiempo que no dejaba de pensar en el alcohol o en Silvanesti o en Roland y su padre, lo único que me hace olvidar todo eso es la magia, por eso me aferro tanto a ella. Pero como siempre la felicidad no me duro mucho, parece que estoy destinado a la tristeza, estuvimos muchísimos días a la deriva, ya perdí la cuenta y todo. Solo sobrevivimos gracias a las provisiones que nos dejaron en el bote. Cuando ya me había acabado todo el alcohol y empecé a pensar en el suicidio apareció un galeón enfrente de nosotros.
Era un Galeón del estilo de la antigua Tarsis, pero era un Galeón fantasma. Entonces me maldije a mi mismo por no haber aprendido mis conjuros y de haberme bebido todo el alcohol, me hubiese venido muy bien un trago en aquel momento. Pero como creía que ese era nuestro fin no aprendí ningún conjuro y me acabe todo el alcohol. Subimos a la cubierta del Galeón, pero estaba desierta. De repente se apagaron las antorchas y vimos una figura acercándose a nosotros. Al acercarse vimos que la figura era un jarrón que tenía una cara tallada y hablaba. Nos dijo que se llamaba Jarroshky y que su alma estaba atrapada en ese jarrón. Jarroshky nos invitó a cenar, y yo aproveché para aprender algún conjuro. Mientras cenábamos, lo cual era un poco caótico ya que teníamos un hambre de espanto, nos dijo que nos daría un jarrón con una de las gemas que buscábamos si le ayudábamos, y antes de que nos pudiese explicar cuál era el problema apareció una sombra con un montón de jarrones y tirándolos al suelo. Jarroshky gritaba espantado por sus jarrones. Fuimos detrás de él, pero mientras me preparaba para echarle una flecha ácida de Melf la sombra me lanzó un jarrón y perdí el conjuro. Entonces Odoro le golpeó y yo fui capaz de darle con mis proyectiles mágicos. Entonces la sombra se escapó y se dirigió hacia la bodega. La bodega estaba repleta de jarrones, había cientos de ellos. Entonces vi un libro, me acerqué y empecé a leerlo, era el cuaderno de bitácora. Decía que tenían un jarrón increíblemente caro, y que los marineros se amotinaron queriendo echar el jarrón por la borda., él no lo podía soportar y escribió que tenía que impedirlo. Después nos pusimos a buscar por la habitación, y encontramos una cucaracha con 6 martillos de madera. Ectelion lo ataco y yo le lance una flecha ácida de Melf. La cucaracha nos lanza un conjuro, el arca de la podredumbre. Odoro perdió el conocimiento y yo intenté atontar al bicho. Ectelion ataco a la cucaracha y después sufrió 6 martillazos. Entonces Alastor golpea al bicho y acaba con él.
Entonces la cucaracha se convirtió en un niño y nos enteramos de la verdadera historia de Jarroshky. Estaba obsesionado con los jarrones y toda su tripulación murió por culpa de esa obsesión. Jarroshky pidió perdón y creo que así consiguió la salvación, pero nosotros nos metimos en un lío: un Crackel empezó a hundir el barco así que cogimos todos los jarros que pudimos y cruzamos un extraño portal que había en la bodega, y nos hizo perder el conocimiento.
Éramos pocos y pario la abuela: La maldición de una madre
Nos despertamos en una oscura habitación vomitando. Entonces pensé que no me vendría mal un trago y sin querer lo dije en alto, así que el maldito Ectelion me dio la chapa con que dejase el alcohol, pero él no sabe por lo que estoy pasando. Nos pusimos a investigar y entramos en una puerta, pero un perro estaba detrás de ella, no me entere mucho de la pelea porque el perro me mordió y perdí el conocimiento. Me desperté en una habitación en la torre de Waireth. Pase la Prueba de la alta hechicería, pero eso lo escribiré en algún sitio más escondido para que nadie lo pueda leer. En la cena después de pasar la prueba nos encontramos con Belegir y unos compañeros suyos. Al parecer un compañero suyo también paso la prueba, y me resultaba algo familiar. Tenía una máscara de arcilla y un ojo rojo brillante. Un mago de la torre nos dio unas pulseras para poder pasar por el bosque de Waireth, y a escondidas conseguí que me dieran 6 botellas de Truso Trasgoide.
Nos prestaron unas monturas y nos dirigimos hacia el lago Cristalmir, ya que hacia allí señalaba la gema. Llovía a cantaros, parecía que el señor de la torre nos avisaba de que algo malo iba a pasar. Paramos en un claro del bosque para descansar, pero empezamos a oír unos sollozos. Intentamos preguntarle lo que le pasaba pero no era capaz de decir nada coherente. Antes de dormir establecimos los turnos de guardia. Mientras dormía tuve una pesadilla con el padre de Roland y me lo hizo pasar muy mal. Cuando me despertaron para hacer mi turno estaba destrozado, ya que el sueñecito no me ayudo a descansar. Buenos recuerdos vinieron a mi cabeza, pero lo único que consiguieron fue entristecerme, así que empecé a beber y me acabe toda una botella de Truso Trasgoide. No sabía que tenía esos efectos, pero entre en furia Berserker y me desahogue pegando a lo que podía e intentando no hacerlo con mis compañeros.
Cuando todos nos levantamos ya hacia buen tiempo, y la pobre niña estaba triste. Nos dijo que tenía que mear, pero mis compañeros eran reacios a hacerlo, estos malditos humanos no pueden ni llevar a mear a una niña sin sonrojarse (y por supuesto no iba a dejar al ogro llevarla a mear). También le dimos algo de nuestras raciones de comida, me daba pena una chiquilla que había perdido a la madre. Seguimos nuestro camino cuando de repente vimos una luz resplandeciente y apareció un unicornio seguido por unos 10 centauros. Nos dijo que era el señor del bosque oscuro y que la niña que habíamos cuidado era su hija, que al final resultó ser una ninfa. El señor del bosque oscuro nos dio las gracias pero nos dijo que si queríamos pasar por su bosque deberíamos ayudarle con su lucha con los Scorenai. Tampoco teníamos demasiadas opciones, ya que teníamos que pasar obligatoriamente, así que aceptamos. Cada uno de nosotros se tenía que montar encima de un centauro, y había unos 200 de ellos. Nos separamos para entrar en la batalla, y yo en lo único que pensaba era: “quien me manda meterme en estos líos”. Los grupos eran uno de nosotros con un centauro, y había 4 jinetes más. Al principio no nos dimos cuenta, pero eran Beleguir y sus compañeros. En mitad de la guerra Beleguir se acerco a mí y empezó a luchar conmigo. Lance el conjuro de Armadura de Mago, pero no fue suficientemente fuerte para resistir los dos ataques de Beleguir, así que recibí los golpes y perdí el conocimiento. Necesito algo para resistir más tiempo dentro de una lucha, sé que podría aportar mucho más. Y aun así tengo suerte, porque Él no decidió rematarme. Me recogieron 3 centauros y me llevaron a la enfermería. Cuando me curaron fui al campo de batalla y vi como un demonio enorme mataba a Odoro. Conseguimos sacar el cuerpo de la lucha y lo llevamos a la enfermería. Cuando pensábamos que nuestro gran bicho ya no iba a respirar nunca más apareció el señor del bosque oscuro y lo resucito. Entonces nos dijo que esta guerra nos quedaba grande y que nos fuéramos, que éramos libres de cruzar su bosque.
Al de dos días y medio el ruido de la batalla cesó, pero nosotros continuamos nuestro viaje. Oímos unos ruidos y de repente no encontramos en una emboscada de cobols. Uno de ellos montaba una hidra y ataco a mis amigos. Yo le lance los proyectiles mágicos y el cobol estuvo a punto de morir, pero seguía manejando a la hidra. Así que la hidra me ataco y estuve a punto de morir, menos mal que Odoro me curo. Entonces Regis ataco al Cobol y lo remato. La hidra vacilo un momento como si estuviese pensando entre atacarnos o irse, pero tras un par de segundos se marchó.
Continuamos nuestro camino, pero de repente escuchamos un aullido que nos helo la sangre. Una criatura de aspecto felino nos empezó a hablar, aunque no se comunicaba muy bien entendimos que el diablo que mató a Odoro quería apoderarse de las gemas y destruir nuestro mundo (aunque ellos también lo querían hacer pero de una forma menos brusca). Nunca me ha gustado ser el héroe que salva el mundo, pero lo que yo busco es algo más egoísta, Si consigo las piedras y soy capaz de pedir un deseo podre volver a Silvanesti y ser aceptado de nuevo por Roland, podre vivir entre esos árboles y esa paz.
El felino nos conto que era amigo de Beleguir y que quería hacer un pacto con nosotros, pero cuando empezó a hablar del hermano de Regis este le ataco. El felino le esquivo muy fácilmente, se río y escapo corriendo.