REGIS

En realidad no recuerdo donde nací ni quienes eran mis padres. Fui criado en Kalaman por una mujer llamada Sara Dunstan. Nunca me dijo quienes son o fueron mis progenitores y porque se hacia cargo de mi. Sara nos crió a Artemis (su hijo) y a mi con sendas dificultades. Al ser la viuda de un mercenario tenia que estar todo el día trabajando para poder mantener a mi “hermano” y a mi. Recuerdo que fue una infancia feliz gracias al amor que recibí de parte de mi “madre” y los días que pase jugando con Artemis.

      El tiempo transcurrió y mi “hermano” (que era un par de años mayor que yo) abandono su hogar materno porque según el conocía gente en Palanthas que podría ofrecerle un trabajo bien remunerado. Los años siguieron su curso con visitas de Artemis y mis primeras aventuras con mis amigos.

      Las visitas de Artemis se sucedían en lapsos de tiempo mayores ya que normalmente estas terminaban en increíbles discusiones entre este y su madre.

     Pero lo que mejor recuerdo de mi vida en Kalaman fue una trágica noche. Yo , que en ese entonces tenia 16 años, volvía a casa después de explorar una cueva que había en las afueras. Todo parecía normal hasta que al de 60 pies de mi casa oí un agónico grito. Temiendo que algún asqueroso ladrón hubiese agredido a mi “madre” eche a correr aferrando mi daga. Nervioso abrí la puerta preparado para salvar a “Sara” de cualquier peligro. Nada mas entrar en la oscura habitación vi un bulto tirado en el suelo y una sombra que se desplazaba hacia un rincón de la aviación. Esperando detener al maleante me lance contra el esgrimiendo mi daga pero en un abrir y cerrar de ojos me encontré tirado en el suelo con el filo de un sable acariciando mi garganta. En ese momento la luz de la luna ilumino tenuemente la  habitación mostrándome el mayor horror de mi vida. El cuerpo sin vida de Sara se encontraba a tres palmos de mi cara. Sara, la mujer que me crió como si fuera su hijo, la única persona que me demostró lo que es el amor había muerto. Lentamente dirigí la mirada hacia la persona que había cometido tal atrocidad, y fue el. Artemis, mi “hermano” fue el que la mato. Todavía recuerdo su arrogante cara mientras me sonreía con un atisbo de locura en sus ojos. Sus palabras todavía resuenan en mi cabeza “ Un asesino no puede tener madre” así como su estrafalaria risa. Cerré los ojos esperando que mi vida terminase en ese instante, pero de repente deje de sentir el frió acero en mi garganta. Al abrir los ojos vi la figura de mi “hermano” abandonando la habitación.

      No se porque sigo con vida. Lo único que se es que desde aquel momento solo puedo pensar en una cosa: venganza. No pienso tolerar que el hombre que mato a aquella dulce y tierna mujer siga con vida. Are lo que sea necesario para cumplir ese objetivo, corromperé mi alma hasta el punto en el que me convierta en un arma capaz de matar sin escrúpulos ni remordimientos. Corromperé mi alma hasta que llegue el día que me encuentre de nuevo con esa asquerosa alimaña y pueda mirarle a los ojos como a un igual. Me convertiré en el mejor asesino que haya habido jamás en este mundo, y entonces daré caza a Artemis Dunstan.

      Con esas ideas abandone Kalaman y me convertí en un pequeño delincuente. A la espera de que si me hundía en los bajos fondos me seria mas fácil encontrar a mi presa. No recuerdo el momento preciso en el que conocí a Hecthelion, un caballero errante,  ni a los demás miembros de mi grupo: Dalin(un aprendiz de mago elfo), magius( un humano que practica una extraña magia), Alastor(un clérigo) y el inconfundible y maloliente odoro( un ogro).

 Mi relato comienza en una apestosa ciudad portuaria de ergoth del norte. Nuestro grupo se hallaba disfrutando del placer de estar sentados en la terraza de una taberna sin gastar ni una moneda de cobre cuando un pregonero dio la noticia. Estaban sucediendo extraños asesinatos en la ciudad y se ofrecía una cuantiosa recompensa a aquel que consiguiese detener al culpable. Mi interés se despertó en el momento en el que oí la palabra asesinato esperando encontrar alguna pista que me condujese al maldito bastardo de mi hermano. El caballero errante mando mas que propuso ir al ala oficina de la autoridad local en busca de mas información. Obviamente decidí quedarme en la taberna con mi amigo dalin ( que tiene una gran afición por la bebida) ya que no tenia ganas de conocer a los representantes de la ley. Mientras conversábamos sobre los pechos y caderas de las camareras me di cuenta de que el mago estaba bebiendo mas de la cuenta y que teniendo en cuenta su esmirriado cuerpo le podría pasar factura. Mi primera reacción fue prepararme para hurgar en su bolsa, no para robar ya que nunca robaría a ninguno de mis amigos( no tienen nada realmente valioso ni interesante), pero decidí obligarle a dejar de beber para ahorrarme uno de los sermones de ese santurrón errante. Cuando volvieron nos contaron que el trabajo consistía en buscar a los asesinos que al parecer no eran humanos y eliminarnos, la tarifa consistía en 200 piezas de acero. Mientras planeábamos las siguientes acciones que haríamos me di cuenta de que el gilipollas del caballero se creía que el era el jefe del grupo y que podía darnos ordenes a todos. También descubrí que la bestia peluda que se autodenomina ogro tiene un afán de protagonismo capaz de obligarle ha hacer cosas realmente estúpidas. Después de varias averiguaciones seguimos el rastro de los asesinos a trabes de un camino que se dirigía a la montaña que esta situada en las cercanías de aquella ciudad.

      Mientras caminábamos una burda trampa, que consistía en un tronco ( que ni siquiera tenia púas) atado a un par de cuerdas, golpeo a los dos que iban en cabeza (el caballero, y la cosa). Tuve suerte de que el tronco no siguiese su recorrido al golpear a la masa de músculos azul que tenia delante.  A partir de ese momento mis compañeros se dieron cuenta de que mi gran habilidad para detectar trampas seria de utilidad si pudiese ver algo mas que la peluda espalda de un ogro. Al de un rato nos encontramos con una barricada en la que se refugiaban dos sligs( unos bichos amarillos y acuáticos). Ese combate fue bastante aburrido ya que solo me dedique a lanzar mi daga. Después de que mis compañeros saquearan los cadáveres( se me adelantaron estos estúpidos) seguimos con nuestro camino. Al de un rato nos encontramos con otros dos de esos bichos, tuve que rodear un peñasco para poder sorprender a mis enemigos por la espalda. Cuando tuve a la vista a mi grupo en el combate me demostraron una vez mas su estupidez al haberse cortado el paso unos a otros e impedir que el caballero entrase en combate. Después de varias puñaladas y escapadas tuve que salvar el culo al clerigo eliminando el slip que se estaba divirtiendo con el. Mientras los demás se ocupaban de sus heridas aproveche para saquear a los cadáveres sin que se diesen cuenta. Seguimos adelante y nos encontramos con que el camino llevaba a una cueva. Por supuesto los cobardes de mis compañeros no se atrevían a entrar en esta sin saber que había dentro así que me mandaron a mi a explorarla. Hay es donde se demuestra el incomparable valor de un caballero y la preocupación por los demás de los seguidores de mishakal. Mientras iba deslizándome entre las sombras iba pensando en los tesoros que podría encontrar. Me desvié hacia la izquierda y: dos asquerosos sligs. Me di la vuelta lo mas sigilosamente posible y me dirigí por el otro camino posible hasta que me encontré con una puerta. Mientras estaba pensando en que podría haber detrás de esta me di cuenta que los dos slig que había dejado atrás se encontraban obstruyéndome la salida. Grite lo mas alto que pude para que mis compañeros me ayudasen, y menos mal que llegaron porque la única razón por la que soporto su presencia es que se encarguen del trabajo sucio mientras yo me encargo de perfeccionar mi arte. Después de despachar a esos dos bichos mis “amigos” se dedicaron a discutir cual debería de ser la siguiente acción a tomar volví a intentar saquear los cadáveres con tal mala suerte de que la estúpida masa peluda se dio cuenta y me amenazo. Para amargarme mas el día el pesado de Hecthelion se dedico media hora a aburrirme sobre la inmoralidad que significaba robar. No entiendo como un hombre puede ser tan estúpido de creer que con cuatro míseras y aburridas palabras pueda cambiar radicalmente la forma de actuar de una persona. Es que el nunca a cometido ningún acto inmoral? 

      Después de todo esto nos dirigimos a la puerta. Intente abrirla sigilosamente pero esta se encontraba en mal estado y chirrió estrepitosamente. Al otro lado del umbral me encontré con un hombre vestido con una armadura negra y tres slig. Enseguida comprendí que mi sitio estaba en la retaguardia del grupo. Mientras retrocedía los demás cargaron hacia el frente. El ogro recibió un tremendo golpe por parte del caballero de neraka. Los demás estaban entretenidos con los slig y no había nadie capaz de ayudar a ese gilipollas. Por lo que con un alarde de compasión que sospecho tiene sus orígenes en la educación que recibí me lance de cabeza a intentar ayudar al ogro. Mientras corría recibí varios golpes de los slig que estaba intentando flanquear y no se ni como conseguí golpear al caballero oscuro. Des pues de esto lo único que recuerdo es oscuridad y algo deslizándose por mi garganta.

      Cuando desperté el caballero había muerto y mi vista se centro en un cofre que había en una de las esquinas de la habitación, rápidamente los demás averiguaron mis intenciones y me vigilaron estrechamente mientras abría el cofre. Cuando lo hacia intente coger una gama multicolor que había en el fondo pero mi tic nervioso me fallo por lo que no pude hurtar lo que quise. En el cofre había unas cuantas monedas y cuerda aparte de la ya mencionada gema multicolor. Cuando el clérigo cogió esta cambio radicalmente y se convirto en una gema transparente con una flecha roja que señalaba hacia el sureste( creo).  Creyendo que ya habíamos solucionado el “misterio” de los asesinatos volvimos a la ciudad con la cabeza del caballero como prueba de nuestras hazañas, jajajaja. Cuando llegamos y mis compañeros habían cobrado la recompensa nos dirigimos hacia el puerto con la esperanza de hacer varias compras.  Pero de repente alguien empezó a gritar que los minotauros atacaban la ciudad. Nos quedamos impresionados cuando 12 galeones con banderas de minotauros estaban preparando sus catapultas para disparar a la ciudad. Empecé a pensar en todo tipo de formas de escapar de la ciudad ( con o sin mis compañeros) cuando los barcos dispararon su primera salva. Esquive como pude los proyectiles pero de repente me di cuenta de que los proyectiles estaban hechos de lana. Al volver a mirar a los barcos me di cuenta de que estaban cambiando las banderas de los minotauros por banderas del capitán Morgan. Evocando los chismorreos que hoy nada mas llegar a esa apestosa ciudad recordé que ese tal Morgan era un capitán aclamado por el pueblo que había partido a luchar contra los temibles minotauros.

      En el momento en el que los barcos amarraron en el puerto los marineros se dedicaron a sacar enormes barriles de la bodega y almacenarlos en línea recta en el puerto. El afamado capitán abrió uno de estos dejando que se derramase aguamiel ( creo). Después de ese arrogante gesto invito a toda la población a celebrar su victoria. Creo que no tengo ni que mencionar que Dalin se lanzo de cabeza hacia los barriles ignorando las amenazas de los demás( exceptuándome a mi) de que se quedaría sin recibir su parte de la recompensa. No entiendo al los patanes que forman mi grupo, porque no dejan que cada uno haga lo que quiera? Si el pobre hombre quiere beber que beba! Acaso nosotros les decimos como tienen que comportarse? Creo que soy la única persona que tolera e admite los problemas alcohólicos del mago, y supongo que deberé de ser yo( la oveja negra, el irresponsable) quien ayude a ese pobre hombre a solucionar su problema.

      Decidiendo que era hora de sanar nuestras heridas nos dirigimos hacia el templo de Misakhal, pero el arrogante capitán nos impidió el paso preguntándonos porque no nos uníamos a la celebración. Pasando de el seguimos con nuestro camino. Después de esto fuimos a vender el equipo obtenido de nuestros enemigos ( aproveche para obtener unas monedas a cambio de lo que había robado). Casualmente nos hallábamos en el puerto cuando vimos como una ráfaga de viento se llevaba la peluca de Morgan. Este se puso a vociferar que ofrecía cien monedas de reluciente y valioso acero a aquel que se la recuperara. Indudablemente la masa peluda, Magius y yo nos dirigimos hacia la peluca que seguía alejándose del resto del grupo. De repente observábamos como la peluca se paraba ante unas botas de malla negras, subiendo la mirada vimos como un conocido y querido caballero de neraka que todos conocíamos nos miraba con una expresión bastante intimidante. Como recordatorio de su cabeza amputada anteriormente conservaba una preciosa y rojiza cicatriz alrededor del cuello. Estuve a punto de tirarme a la mar para escapar cuando me di cuenta de que por el puerto una masa incontable de sligs estaba atacando la ciudad. Tampoco había escapatoria hacia el centro de la ciudad ya que también había bichos acuáticos en los tejados de los edificios. Maldiciendo mi mala suerte comprendí que la única oportunidad de sobrevivir consistía en acabar con ese gilipollas que no nos dejaba en paz ni  aunque lo matásemos. Mientras el ogro atacaba de frente( para ser sinceros que otra estrategia se puede esperar de alguien así) yo intente hacer una pirueta para poder colocarme en la retaguardia del enemigo. No conseguí efectuar mi “maniobra envolvente” así que tuve que conformarme con la clásica puñalada de frente, a tiempo de ver como Odoro falla su ataque con esa cosa que el denomina clava. Por suerte el paladín de la oscuridad se centro en la gran masa de músculo azul pensando que era su amenaza mas inminente así que se dedico a atacarlo. Volví a intentar hacer la pirueta de los cojones pero esta vez tampoco conseguí efectuarla así que volví a arremeter de frente. De repente los demás componentes de nuestro grupo aparecieron a tiempo que el puto caballero oscuro efectuaba una extraña maniobra con su espada y daga consiguiendo inflingirnos heridas a todos. Aprovechando el momentáneo aturdimiento que sufría el caballero de Neraka Alastor aprovecho para intentar darle un golpe de gracia y mandarlo al otro barrio. Aficionados, mira que no ser capaz de matar a alguien que esta aturdido y que es un blanco fijo que no se defiende es patético. Para que quiero a estos patanes conmigo si luego el que tiene que hacer el trabajo sucio soy yo. Me tuve que deslizar a la espalda de mi enemigo e incruste mi daga en su nuca. Nada mas golpearlo sentí como mi acero tropezaba con sus vértebras y seguí presionando a sabiendas de que ese golpe fatal acabaría de una puta vez con todo esto. Acaso alabaron mi trabajo? NO! Simplemente se preocuparon porque el caballero de Neraka seguía vivo.

      En el momento en el que su jefe murió todos los slig emprendieron la retirada. Para agradecernos nuestra labor el alcalde nos invito a una cena para honrar a todos los héroes que habían contribuido a salvar la ciudad. Claro como el puto alcalde es gilipollas y no sabe mantener un ejercito local capaz de proteger su puta ciudad los demás nos vemos inducidos en peleas que no son de nuestra incumbencia. Y encima tiene la desfachatez de pensar que con una puta cena a la que solo van a asistir asquerosos aristócratas lameculos nos vamos a ir tan contentos a casa. De lo malo los aristócratas tienen tendencia a ponerse completamente bebidos y a asistir a esas aburridas cenas con sus bolsas llenas.

      Al llegar a la cena nos obligaron a dejar nuestras armas y armaduras en la entrada. Para variar el caballero monto un abochornante espectáculo abduciendo que su espada tenia un gran valor y que no podía dejarla por ahí. Jajajajaja! Que rápido cambio de parecer cuando le ofrecieron comer en el suelo con su preciosa espada. Después de dejar las armas ( lógicamente no me desprendí de mi daga, quien seria tan estúpido de quedarse completamente desarmado) y pasamos al salón donde se celebraba el banquete. Dalin y yo decidimos sentarnos en la mesa en la que los marineros estaban montando una buena juerga, el mago por sus tendencias alcohólicas y yo porque es mas fácil aligerar el peso de una bolsa a un borracho. Después de apoderarme de la magnifica cubertería de cobre( valorada en unas 25 monedas de acero) me dispuse a tomar prestadas las pertenencias de mis compañeros de mesa. No esperaba encontrar nada interésate, solamente quería entretenerme. Pero un guardia se dio cuenta de lo que estaba a punto de hacer y me detuvo llevándome a los calabozos.

      Allí estuve recluido un par de horas hasta que comprendí que mis compañeros no iban a pagar la fianza. Tanto alardear de que son tan buenos samaritanos y luego no son capaces de gastar unas pocas monedas para ayudar a un pobre encarcelado. No son mas que hipócritas. En ese momento decidí que tendría que valerme por mis  propios medios. Aun acelerado por la ira que sentía hacia mis compañeros no me di cuenta de que la cerradura tenia una trampa mágica que me estallo en la cara mientras intentaba abrirla. Después del impacto  la puerta quedo abierta por lo que no dude ni un instante en marcharme. Me moví lo mas sigilosamente posible asta que llegue al mítico guardia dormido. Me apodere de las llaves de la cárcel (y unas pocas monedas) y recupere mis objetos personales, maldiciendo haber perdido mi bolsa con los frascos y las monedas. Me marche lo antes posible y me dirigí hacia la posada donde me estaban esperando todos los demás. Me contaron algo acerca de que habían vuelto a ver al caballero de Neraka y que era un noble local que se denominaba  Lord Belegui. Me contaron algo acerca de una discusión que había tenido el caballero errante con el pero no preste mucha atención.  Empecé a preguntar acerca de mis pertenencias perdidas y el  mago me insinuó que había encontrado algo. Tras obligarle a sacar todo lo que llevaba encima encontré mis frascos de ácido por lo que le exigí que me devolviera el dinero. Tras una larga y ardua conversación conseguí que me devolviera mi dinero a cambio de que pagase su pasaje en un barco con dirección a Osadia.

      Al parecer entre el caballero errante y Alastor habían decidido que como la flecha de la misteriosa gema encontrada apuntaba en aquella dirección seria una buena idea ir a comprobar que había. Esperamos una semana a que el barco zarpase, en ese tiempo me dedique a la fabricación de veneno. Con la mala suerte de que no salió bien por lo que malgaste mi dinero. El clérigo se dedico a elaborar unas cuantas pociones que vendió a todos los demás( yo no tenia suficiente dinero para pagarle), en el momento en el que estaba planteando robarle una me llevo a una esquina apartada y me dio una a cambio de nada. Porque lo aria? A caso quiere que le devuelva el favor en el futuro o ha fue un acto de misericordia?

      Nada mas montar en el barco repartimos camarotes. A mi me toco el camarote numero cinco con Dalin, un nomo denominado Flu.... y un enano que ni nos dirigió la palabra. El gnomo nos contó que se estaba dedicando a mejorar una maquina capaz de lavar el pelo y dar un excelente masaje en los pies. Baje a la bodega a ver la maquina para pasar el tiempo y descubrí que esta no era mas que una silla con un par de brazos mecánicos y unas cuantas palancas. A raíz de mi interés hacia su invento Flu se dedico a hablarme acerca de los inventos del monte Noimporta. Hasta que un día por arte de magia me dejo en paz. Un día después de comer me sentí extrañamente cansado y me dormí. Al despertar sentí un gran dolor de cabeza y de pies y descubrí que me habían arrancado el cuero cabelludo. Me dirigí a mis compañeros para preguntarles que me había ocurrido y estos me contestaron que no sabían nada. Pero el caballero errante intento evadir mi pregunta y en ese momento recordé que los miembros de la orden no pueden mentir así que le pregunte directamente que había pasado. Este al final cedió a la presión y me contó que Flu me había drogado y usado para probar su maquina en mi. Todo esto a raíz de que el hijo de perra de Magius había echo una apuesta con el sobre el funcionamiento de esta y no tenían candidatos para probarla. Y estos se denominan mis compañeros!!! Personas capaces de dejarme a merced de un psicópata para su beneficio propio!!! Y luego se quejan de que yo ago cosas que perjudican al grupo. No saben a quien han hinchado las narices. Me vengare de ese puto amago de mago de mierda que lo único que hace es ser un lastre para los demás. Ya veremos si su magia le sirve de algo cuando llegue el momento dado. Descubrí el paradero del gnomo y cuando lo encontré simplemente hundí mi daga en su espalda. Que satisfacción produce la venganza, el ser capaz de devolver el daño que te han ocasionado. No quiero ni imaginar la tranquilidad que me producirá cuando encuentre a mi hermano y saldemos cuentas. Al fin podré dormir tranquilo. 

      Después de varios días de inactividad descubrimos que varios de nosotros habíamos enfermado. Seguramente a causa de la comida. Nos estaban envenenando. Por la mente de los demás  paso que yo tenia la culpa de todo, que placer me producio esa mirada de terror. Acababan de darse cuenta de que en cualquier momento podían morir a mi merced sin que se dieran cuenta hasta el momento en el que fuera demasiado tarde.

Conseguimos descubrir que la comida la preparaba el cocinero ( algo obvio) pero que la distribuía el pinché. Decidimos hacerle una visita para aclarar el tema. Cual fue mi sorpresa cuando me encontré con la repugnante y asquerosa cara de “Lord  Belegui”. Así que se había dedicado a envenenarnos, pero porque? Entonces fue cuando recordé que mis compañeros habían mencionado que estaba muy interesado en la gema que habíamos encontrado en la cueva. En ese momento el clérigo ( nadie sabe como) se dio cuenta de que llevábamos varios días dando vueltas. Decidimos visitar al capitán, al llegar a su camarote y preguntarle acerca del rumbo nos comento que el solo le daba las ordenes al timonel. Preguntamos por este y nos enteramos que el timonel repentinamente se había puesto enfermo y que el “pinche” estaba al cargo del timón. Teníamos graves problemas, no podíamos denunciarlo al capitán porque no teníamos pruebas sólidas. Decidimos reunirnos en el camarote numero cuatro para pensar en nuestras siguientes acciones. En ese momento al clérigo se le ocurrió ( a buenas horas) intentar averiguar para que servia la gema que teníamos en nuestro poder.

     Al parecer esta actúa como una especie de brújula que señala sus gemas hermanas. Después de descubrir esto el caballero errante nos contó que había leído en un libro la existencia de estas gemas.  En total son seis. La primera tiene el color de la sangre y al parecer se vale de la sangre de los demás para poder sanar heridas de su dueño. Otra de color azul puede convertir en agua al que lo posea, pero si se combina con la roja aumenta considerablemente los poderes curativos de esta. La tercera es de color verde y sirve para establecer contacto con el mundo vegetal. La cuarta es de color de blanco y puede leer las mentes, si se combina con la piedra verde es capaz de transmitir ordenes mentales a las plantas. Pero si la gema blanca se junta con la gema azul será capaz de reparar heridas mentales. También nos comento la existencia de una gema negra, sus efectos por separado son desconocidos pero si se junta con las demás “ recuperas todo”. Por ultimo esta la que nosotros poseemos, la piedra brújula, que se dedica a señalar la ubicación de las demás. Pero si se juntan las seis se puede pedir un deseo milagroso. Al parecer todas las gemas tienen su origen en un  entorno maligno, creo recordar algo relacionado con Takhisis, por lo que las gemas en si eran malignas. El caballero errante dice que necesita el milagro para poder morir en paz. Pero porque? Que es lo que ha hecho que si no obtiene un milagro no puede morir tranquilo? Y lo mas importante, porque nos a inducido a los demás en su búsqueda? Que se cree que el es el único que tiene que cumplir un objetivo? Y lo mas importante de todo, que es lo que nos a ocultado?

     Decidimos entretener al “timonel” para poder poner el barco en el rumbo correcto y inutilizar el timón. Mientras nos dirigíamos hacia el puente de mando me plantee, no por primera vez, que cojones hacia yo en un barco a la deriva enfrentándome a un enemigo inmortal. Como habré acabado metido en este rollo que no me interesa para nada, para que coño quiero yo unas gemas “milagrosas” que no me sirven para nada!! Solo necesito el fiable acero de mi daga para poder morir tranquilo. Y tengo claro que esa será una lucha personal en la que no implicare a nadie, si no lo hago solo no valdrá la pena. Pero no, un estúpido y arrepentido palurdo nos tiene que involucrar a todos por sus pecados. 

     Al llegar al puente de mando nos encontramos con el Caballero oscuro que antes de que entabláramos conversación ( los insultos preliminares a una desagradable conversación no cuentan) este dio a entender que la esposa de Hecthelion había muerto por culpa de su incompetencia. Al parecer no había llegado a tiempo para salvarla o algo por el estilo. También dejo caer que esta había muerto gracias a sus manos antes de lanzarse por la borda para fugarse de nosotros. Todos nos quedamos mirando al caballero errante esperando alguna explicación. Era hora de que ese incompetente nos contase porque estábamos todos aquí.

     Al parecer hace unos cinco años nuestro “camarada” que por aquel entonces no era mas que un simple campesino, estaba en camino a Egoth del sur con su recién adquirida esposa. Por lo que nos a contado unos caballeros de Neraka empezaron a perseguirles a si sin mas ni mas y la pareja feliz se dedico a huir. En medio de la escapada se separaron, el valiente y protector marido decidió esconderse dejando a su indefensa mujer en manos de esos malhechores. Entre los arbustos llego a atisbar como cada caballero del grupo violaba repetidas veces  para finalmente matarla. Así que el asqueroso cobarde que nos contaba esto no se atrevió a salvar la persona que amaba. Huyo dejando la mujer de su vida en esa situación!!!! Asqueroso cobarde, que le diferencia de la escoria humana si no es capaz de luchar por lo que quiere y siente. Y luego critica mi comportamiento? Yo al menos estuve dispuesto a dar mi vida aquella fatídica noche, pero esa es otra historia. Encima quiere las gemas para poder pedirle perdón a su fallecida esposa, pero no porque este arrepentido, solo quiere ser perdonado para no ser condenado a la no vida. Es tan  rastrero y cobarde que aparte de no asumir sus actos se arrastra como la miserable alimaña que es para poder eludir las consecuencias de todo lo que ha hecho. Y encima creerá que todo es una noble gesta para limpiar su alma, no es mas que una campaña movida por el egoísmo de un individuo que finge ser lo que no es. No creo que nunca comprenda porque se quedo acojonado mientras le sucedía todo eso a su esposa pero estoy seguro que a partir de ahora mis ojos lo podrán ver como el cobarde que realmente es. 

      Lo que peor me a parecido ha sido cuando Hecthelion a dicho que después de que su deseo se halla cumplido podremos quedarnos con las gemas ya que el habrá muerto y no las necesitara. Pero lo que realmente me disgusta es el aire de superioridad que le da a su misión, la antepone a cualquier deseo que nosotros tengamos. Desde cuando un palurdo como ese esta al mando del grupo? Y porque los demás lo siguen como si realmente estuviera diciendo cosas que tienen sentido?

     Mientras conversábamos sobre los efectos que podría tener la un deseo formulado al conjunto de piedras Alastor dejo translucir un comentario sobre resucitar a su padre que creo que fui el único que lo oí. Los días transcurrieron tranquilos mientras nos alimentábamos ( yo por lo menos porque no soy tan estúpido de creer que no nos van a volver a envenenar) de nuestras provisiones y mirábamos con ojos llenos de desprecio al caballero errante. Una de las ultimas noches del viaje un ruido despertó a mi compañero de habitación que inmediatamente me hecho de la cama. Después de un momento de incertidumbre mis oídos pudieron captar el inconfundible sonido de una buena pelea en la cubierta. Sin pensarlo dos veces y completamente armados salimos de nuestros camarotes a la vez que nuestros “camaradas”. Cuando llegamos a la cubierta el paraje era desolador, slig por todas partes luchando contra los marineros y un enorme pez azul con cara de pocos amigos y un punzante tridente en las manos esperando para darnos los buenos días. Que detalle por su parte, para corresponder a tamaña muestra de cortesía intente hacer una pirueta para poder quedar en la posición correcta de poder palmear amistosamente la espalda de esa cosa. Tuve la mala suerte de que el bicho de los cojones me escupió a los ojos dejándome momentáneamente( varios minutos) ciego por lo que no pude presenciar el combate. Por lo que me dijeron fue bastante breve ya que nuestro gran amigo azul asesto dos tremendos golpes contra el pez gigante y este ya fue a parar al guiso de la cena.

     Al día siguiente llegamos a Osadia. Nada mas desembarcar presenciamos una pelea entre un marinero y lo que parecía ser su mujer. Esta ultima le gritaba y le atizaba ( creo que con una sartén no me fije demasiado) en el momento en el que un entrañable kender atraía todo nuestro espacio visual. Rápidamente mis manos estaban agarrando todas mis partencias de valor antes de que el pequeño embaucador pudiera tomar algo prestado. De repente oímos gritos de “Al ladrón, ese kender nos a robado a todos” y de repente el kender desapareció. Intentemos seguirle el rastro pero se esfumo, mas tarde oímos rumores que indicaban que lo habían arrojado a las aguas del puerto atado de pies y manos. Decidimos ir a visitar el templo de Mishakhal para restablecernos de nuestras magulladuras de la noche anterior.

     Cuando estábamos completamente recuperados una sacerdotisa nos pidió que ofreciésemos la voluntad. Vi como uno por uno todos mis “amigos” depositaban unas cuantas monedas. No pude resistir la tentación, alargue mi mano y todas eran mías. Había robado las donaciones ofrecidas a una diosa.  Nada mas salir del templo sentí como las monedas que tenia en la mano se convertían en piedra y todos se quedaron mirándome con estupor. Al acercarme a una fuente y ver mi rostro en el reflejo del agua comprendí la razón, había aparecido un tatuaje de la vergüenza en mi frente. Al principio me enoje, pero después de haber meditado un rato me alegre. Ese tatuaje seria mi marca personal, simbolizaba la vergüenza que debería de sentir por no haber vengado todavía a mi “madre”. Es sorprendente como una diosa dedicada a la curación puede otorgar tan valioso regalo a una persona que se dedicara a arrebatar las vidas que ella tanto cuida. Porque a partir de ese día cada noche que me acostase y viese mi rostro reflejado podría observar que todavía tengo que sentir vergüenza, hasta que llegue el día en el que todo terminara.

     Nos dirigimos a una posada cualquiera esperando pasar la noche tranquilamente. Según las indicaciones de Alastor la gema guía  seguía indican “nuestro” siguiente objetivo se hallaba hacia Silvamori. Estábamos planeando nuestro siguiente trayecto cuando sin darnos cuenta nos hallábamos hablando con un elfo silvanesti que ni siquiera nos dijo su nombre. El delgaducho elfo nos ofrecía un trabajo escoltándolo hacia Silvamori. Nos contó que había ganado una fortuna y que estaba asustado por si alguien tomaba represalias contra el. Mis compañeros aceptaron sin dudarlo con un rostro de estúpida inocencia en el. No me podía creer lo fácil que era engañarlos, no había ni un atisbo de sospecha en sus rostros. No les parecía extraño que de repente un desconocido nos ofreciera escoltarlo hacia un destino que se encontraba en nuestro camino? Eso era demasiada coincidencia para no plantearse algunas cuantas preguntas. Además que clase de persona va pregonando a desconocidos que acaba de ganar una fortuna? Y mas si espera represalias de unas personas hostiles? Su historia no tenia ni pies ni cabeza pero, y si la historia era cierta? Hay se encontraba mi oportunidad de oro, una pequeña fortuna esperando ser robada. Puede que parezca que soy un avaro codicioso que solo piensa en robar, pero no es así. No robo porque quiero sino porque debo, aun hay un pequeño residuo de mi antiguo ser. Aquel debilucho e iluso que no fue capaz de proteger lo que mas amaba. Si quiero convertirme en un asqueroso y despiadado asesino deberé de ir destruyendo la moralidad que me fue inculcada poco a poco. Si hay veces en las que todavía me planteo que robar es un acto repulsivo como puedo tener la certeza de que llegado el momento seré capaz de clavar una daga en la espalda de un pobre e inocente desdichado. No debo de ir corrompiéndome con actos cada vez mas despreciables hasta que llegue el punto en el que este seguro de que podré matar por placer. Entonces quizás pueda comprender lo que sucedió aquella noche. He dicho comprender no perdonar, porque estoy seguro que aunque entienda  lo que impulso a Artemis a asesinar a Sara no podré perdonar su acción.

           Aquí estoy explicando mis sentimientos a unos cuantos trozos de papel, para que? Puede que desahogue mi frustración e impotencia escribiendo esto? No lo se. Lo que se es que nada de esto será leído por nadie, ya que no deseo que nadie sepa nada de esto. Para que me servirá que los demás conozcan mi historia? Solo serviría para dar a conocer mis motivaciones y las explicaciones de mis acciones y eso daría a conocer mis puntos débiles. No, para los demás solo seré un asqueroso ladrón y futuro asesino. Un ser que nunca a tenido sentimientos y que solo lucha por convertirse en una maquina de matar sin escrúpulos. Pero no me arrepiento de el camino que he elegido, es mi obligación vengar a la persona que me quiso como a su propio hijo. El deber es mas pesado que una montaña, la muerte y el alma tan ligeros como una pluma.

     Pero prosigamos con nuestra historia. Al día siguiente nos hallábamos delante de un carruaje esperando a que el elfo dejase su habitación para comenzar el viaje. El conductor era un gnomo por lo que tuvieron que tranquilizar a Odoro para que no lo despedazase en el acto. Cuando llego el esmirriado Silvanesti y se introdujo en el carruaje nos dijo que solo había sitio para uno mas y que los demás deberíamos de caminar alrededor del transporte. En el acto pensé en sentarme dentro junto al elfo, si tenia la menor sospecha de que ese individuo tenia alguna intención hostil tendría una daga penetrando sus costillas en menos que canta un gallo. Y si su historia era cierta donde mejor se podría esconder el dinero que a la propia vista de uno? Pero para variar el estúpido clérigo pensó que me disponía a asesinar a nuestro “cliente”. Así que no me dejaron entrar dentro y me obligaron a mantenerme como un simple mercenario vigilando el carruaje. Para evitar conflictos decidieron que el ogro debería de ir dentro para que viese el mínimo tiempo posible al conductor. Que inteligente por su parte mandar al mas perspicaz del grupo con un posible traidor que nos  podía atacar en cualquier momento, aparte de dejar a al mayor masa de músculos lejos del combate durante un buen rato. En el momento en el que elegía la posición que ocuparía en la vigilancia del carro me di cuenta de que en la retaguardia estaba el equipaje de nuestro protegido. Puede que “la fortuna” estuviese con el elfo pero eso no decía que en el equipaje no hubiese nada interesante. Así que sigilosamente rebusque en lo que había en la parte posterior de la diligencia con la gran suerte de encontrar 300 piezas de acero, 3 pociones curativas, una poción para alterar la apariencia y una carta. Me quede bastante sorprendido por la poción que alteraba la apariencia, para que la querría? Tanto que lamentablemente deje la carta en un segundo plano pensando que seria una misiva personal sin ninguna importancia ni interes.

     Al siguiente día había un agujero cortándonos el camino, cuando nos acercamos unos cuantos slig nos atacaron por los flancos. De repente se oyó un terrible grito de furia ogra dentro del carruaje por lo que supe que mis sospechas hacia el elfo no eran infundadas. Despachamos bastante rápido a los dos contrincantes que atacaban nuestro lado del carro y nos dirigimos hacia el otro lado ( después de rebuscar en el carruaje por si había algo sin que se enterasen los demás). Cuando nos encontramos un engendro con forma de rata humana. En ese momento me di cuenta de que en realidad la carta era muy importante. Diciendo que la había encontrado en el suelo se la di a los demás para que la abriesen y la leyesen. Esta iba dirigida a nuestro querido, amado y deseado compañero de aventuras, el gran Belegui. Al parecer los reptores se habían unido a la alianza que les proponía el señor del caballero oscuro junto a los slig.  Al parecer no todos los clanes se habían unido a dicha alianza y habían optado por la guerra.

     Recordando mi estupidez por haber pasado por alto tan importante documento comencé a meditar sobre su contenido. Había dos puntos claros: el caballero de Neraka trabajaba para alguien, eso era indiscutible ya que en el documento se hacia mención de su señor, y lo mas importante estaban reuniendo un pequeño ejercito. Principalmente estaría compuesto por slig ya que debería de haber sido capaz de forzar la decisión de la mayoría de clanes reptores (por mucha sangre que recibiesen a cambio). Y este pequeño ejercito debería de ser capaz de mantener ocupados a los clanes que habían elegido la guerra porque si no Belegui no se habría atrevido a malgastar sus fuerzas en un asalto frontal contra Gabin(en caso de que la alianza se produjese antes del asalto). Y si los reptores se habían unido a los slig después de los incidentes de Gabin debería de haber tenido una cantidad notable de tropas para formar la alianza después de esa batalla. Todas estas conclusiones parten del hecho de que no veo a los reptores aliándose con un ser mas débil que ellos por mucha sangre que les prometan. Por lo tanto la fuerza slig debería de ser equiparable a una unión de la mayoría de los clanes. 

     Me di cuenta de que mis compañeros estaban discutiendo sin hacer caso del reptor que por lo que había averiguado era un mago, por lo que decidí ver que objetos contenía el cuerpo. Descubrí tres pergaminos mágicos y un par de monedas de acero. Mientras los demás seguían discutiendo las acciones a tomar de repente un inmenso fogonazo azul absorbió a Magius y a Dalin. Desaparecieron de la vista, los demás se dedicaron a buscar por los alrededores pero no los encontramos. No se porque se preocupaban tanto por esos dos, total para lo que hacían, no eran de utilidad.  Mientras los demás se hallaban ocupados le di uno de los pergaminos que había encontrado a Alastor. No por compasión, sino para saldar una deuda. El me había entregado una poción curativa por pura caridad, eso significaba que le debía un favor, y no deseo deber favores a nadie. Un favor puede ser requerido cuando mas puede interferir en mis propios planes. El pergamino que entregue al clérigo contenía el hechizo causar miedo, los otros dos seguían siendo desconocidos.

     Cuando nos disponíamos a proseguir con nuestro camino un kalanesti nos salió al paso. Nos dijo que el era un guarda anónimo que había visto nuestro combate y que tenia una oferta que hacernos. Al  parecer a un día de camino había una cueva llena de reptores. El kalanesti nos propuso que si éramos capaces de limpiar ese nido de ratas nos podríamos quedar con lo que encontrásemos y con un anillo mágico que estaba en posesión de los reptoides.  Otra vez, ahí estábamos aceptando el encargo de un desconocido que había surgido de la nada en el momento propicio. No era demasiada casualidad? Pero bueno, que le vamos ha hacer esta vez no les are caso y mi daga estará cerca de nuestro compañero elfo.  Al llegar a la cueva en la que se encontraban nuestros enemigos el kalanesti se subió a un árbol y nos dijo que su vida era muy preciada para el. Para variar me toco ir a la cabeza del grupo, cuando nos hallábamos en la entrada de la cueva un extraño rayo me golpeo. Al mirar el interior de la cueva nos dimos cuenta de que dentro había tres reptoides que tenían toda la pinta de lanzar conjuros. Rápidamente hice uso de mi arte con las piruetas para poder colocarme en una mejor posición para poder atacar a esos bichos. Después de golpearlos y antes de que mis compañeros llegasen al combate otro de esos extraños rayos me golpeo, dejándome tan débil que no era capaz de mover ni uno de mis músculos. Caí al suelo esperando mi muerte, cuanta suerte tuve cuando percibí que otro de esos rayos pasaba por el espacio que ocupaba mi cabeza antes de caer. Pero me hallaba en el suelo indefenso esperando a sentir el golpe que terminaría con mi vida. En ese momento plantee todas mis acciones, y me di cuenta de una cosa: no me había convertido en lo suficientemente fuerte. Todavía era débil por lo que debería de haber oscurecido mas mi alma. Pero ya era tarde y pagaría con la muerte mi error, no era dejar de vivir lo que me aterraba, sino no haber concluido mi cacería. Pero de repente oí como mis compañeros combatían cerca de mi posición. Cuando pude reunir la fuerza suficiente para poder abrir mis ojos observe tres slig( uno de ellos completamente despedazado) cerca de mi. Después de un rato discutiendo decidieron que el ogro cargaría conmigo por mi incapacidad de moverme.

     En aquel momento es cuando descubrí que me hacia falta alguna clase de protección arcana. Algo que impidiese alcanzarme con hechizos, ya que por muy buen espadachín que fuera un rayo lanzado por un mago que se hallase a doscientos pies acabaría conmigo. Pero esta era una preocupación para mas adelante, en estos momentos me hallaba encaramado a la espalda de un maloliente y sucio ogro, que para ser sinceros era mi única oportunidad de seguir con vida. Para mi sorpresa me di cuenta de que estaba recuperando mi fuerza poco a poco y que con el transcurso de un breve lapso de tiempo estaría en condiciones de mantenerme en pie normalmente.

     De repente otros tres reptoides se abalanzaron sobre nosotros como surgidos de la nada. Empezaron a lanzar conjuros a diestro y siniestro y mis compañeros se dispusieron a combatir. Pero al parecer, el clérigo gracias a sus conocimientos arcanos descubrió que el primer conjuro de todos había servido para dar la alarma en toda la cueva. Después de que asestásemos algún golpe ( yo infundía ánimos a la masa azul y peluda), uno de los reptoides lanzo otro de sus conjuros y de repente la espantosa cara de Odoro se contrajo por el miedo. En ese momento descubrí que un ser con una capacidad mental tan limitada podía sentir pánico. No hay ni que decir que el ogro emprendió la huida hacia la parte de fuera de la cueva llevándome arrastras y golpeándome contra todo tipo de objeto que sobresaliese al nivel del suelo. Yo me esperaba una grata bienvenida al estilo Kalanesti traidor, ya sabéis algunas cuantas flechas que se clavan en tu pecho antes de que sepas que ha pasado. Por suerte para mi iba colgado del hombro de una enrome masa muscular por lo que la probabilidad de que acertasen contra mi era bastante inferior de lo esperado.

     Pero cual fue mi sorpresa al descubrir que no había una masa de enemigos interponiéndose en nuestro camino. Solo pude observar al elfo mirándonos con cara estupefacta. No se esperaba que saliésemos con vida, o no le había dado tiempo a prepararnos la emboscada?. Odoro siguió corriendo hasta que la cueva no era mas que una mancha oscura en el horizonte, de repente como si despertase de un sueño paro en seco y se quedo varios minutos mirando alrededor para descubrir donde se hallaba. Cuando descubrió cual era el camino que había seguido para llegar hasta ese punto se dio la vuelta y empezó a correr hacia la cueva. Hay que comentar que yo ya me hallaba en perfectas condiciones cuando el ogro emprendió el camino de regreso a nuestros compañeros, pero comprendiendo que seria una larga carrera decidí que lo mas sensato seria estar plenamente descansado para enfrentarnos a lo que sea que nos esperase.

     Cuando nos acercamos a la entrada de la cueva descubrimos que Alastor y Hecthelion estaban fuera esperándonos. La entrada había sido cerrada mediante un muro de tierra, un conjuro demasiado potente como para que en teoría el clérigo fuese capaz de lanzarlo. Al parecer estos dos habían emprendido la huida al comprender que toda una manada de reptoides se les echaba encima. Pero lo que mas me sorprendió fue que la retirada fue propuesta por nuestro compañero el caballero errante. El que es un cobarde, por mucho que se esconda detrás de una armadura de ideales seguirá siendo un cobarde. Que nos podemos esperar de este hombre? Abandono a su mujer, la persona que mas quería, que Seria capaz de hacer con nosotros que no somos mas que unos compañeros de viaje? Por lo menos estamos prevenidos de que cuando el peligro haga interesante una aventura Hecthelion nos cubrirá la retaguardia, ja ja ja. Pero volviendo a temas mas serios y dejando de lado a miserables hipócritas, el elfo kalanesti se nos acerco con una mueca burlona en su rostro. Nos dijo que había encontrado un acertijo que posiblemente podría facilitarnos la tarea que se nos había encomendado. Pero de donde coño ha sacado un puto elfo un acertijo en medio del bosque? Y cuando? Porque según la historia de mis dos compañeros han salido de la cueva varios segundos después nuestro, y que yo sepa no hemos durado mas de un par de minutos. No es extraño que alguien que en teoría no tenia muchos conocimientos de lo que nos esperaba descubra por pura casualidad varios folios impresos con lo que puede ser la clave para vencer a nuestros enemigos en unos pocos minutos en los que hemos estado ausentes? Pero para que sospechar? Todavía estoy impresionado con la facilidad que el clérigo y el caballero se creen todo lo que los demás dicen, sin siquiera parase a pensar todos los porques. Y lo mas sorprendente es que con el cruel mundo que nos rodea todavía sigan vivos. Pero ciñéndonos a los hechos el kalanesti nos entrego varios folios con unas cuantas frases escritas en cada uno: “ Parten los héroes en trajes de luz, Ultiman aquello que les protege de las sombras, Cercados en la tierra se hallan los oscuros, A la espera de ser liberados para siempre, Romped aquello que los ata y los libera, Frenando...” al principio tratamos de interpretarlos independientemente, pensando que en cada pagina había un pequeño enigma y que después al juntarlos todos se resolvería el acertijo. Por lo que llegamos a deducir hacia falta luz para vencer a los reptoides, esa conclusión llego por las dos frases de la primera pagina: Parten los héroes en trajes de luz, Utilizan aquello que les protege de las sombras. Que si no la luz podía infundarnos en trajes de luz y  podía ser utilizada para protegernos de las sombras. Al fin y al cabo parecía lógico al ser los reptoides seres de oscuridad y acostumbrados a esta desde su mas “tierna” infancia sus ojos no estarían acostumbrados a un fuerte destello de luz. Pero las siguientes frases no parecían lógicas, que era lo que los ataba y liberaba? Como iban a ser liberados para siempre? Había demasiadas incógnitas como para poder descifrar el resto del texto. Pero  había algo extraño en la forma en la que ese texto había sido escrito. Las letras mayúsculas. Había demasiadas y distribuidas de una forma extraña. En cada pagina se podían ver las siguientes letras: L,O,S , F,I , R,I , C,A,R , P,U . Si las ordenábamos de la forma correcta : PURIFICARLOS. Era simple, solo teníamos que entrar en esa cueva y purificar a todo bicho que se moviese. El clérigo no tenia el hechizo de purificación. Preguntamos al kalanesti si tenia el conjuro que necesitábamos para volver a entran en la cueva pero nos dijo que la magia no era su especialidad.

     Entonces como había montado esa barrera de tierra que obstruida la entrada de la mazmorra? Nos estaba mintiendo descaradamente. Seguro que de un momento a otro se dispondría a atacarnos mientras estuviésemos desprevenidos. La mejor defensa es un buen ataque así que aprovechando que estaba dándome la espalda intente golpearle con mi espada corta. Pero en un segundo el puto hijo de perra se había dado la vuelta esquivando mi ataque y golpeándome con su lanza. Fue una sensación muy extraña, esa lanza me golpeo con una fuerza sobrenatural pero a la vez sentí que la herida se ensanchaba como por arte de magia.

     Caí semiinconsciente al suelo. En breves momentos sentí como Alastor se encargaba de curar mis heridas.  Al recobrar el conocimiento vi como Hecthelion estaba utilizando sus dotes persuasivas con el elfo para convencerlo de que mi ataque había sido el acto de un hombre que estaba completamente loco. Al parecer consiguió convencerlo porque siguió a nuestro lado con su actitud fría y distante. Al no poder hacer frente a la amenaza de los reptoides decidimos seguir con nuestro camino archivando la ubicación de aquella cueva para una futura incursión.  Seguimos con el viaje a Silvamori